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EL CASTILLO DE LAS GUARDAS

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A escasos 50 km de Sevilla en dirección a Río Tinto se encuentra el Parque Natural del Castillo de las Guardas. Enclavado en plena Sierra y entre los restos de una antigua mina de cobre. Aguas con pH muy ácido, con alto contenido en sales ferruginosas que le confieren una gama de colores rojizos que le dan un aspecto único. El paisaje, de encinas, alcornoques y, los ya inevitables eucaliptos, en una tierra de colores rojo fuego y ocre configuran un entorno que invita a recorrerlo.


Cámara NIKON D200
Abertura f8
Velocidad 1/25sg
Objetivo Nikon 18-200 mm VR f/3.5-5.6
Longitud focal 31mm (46mm en 35mm)
Medición Puntual
Modo: Manual
ISO 100
Calidad RAW

ADHAN

(haz click para agrandar la imagen)

El sol comenzaba a caer sobre los tejados de la Medina, y al fondo, se esforzaba por alcanzar, por última vez en el día, las cumbres de las blancas montañas que se erguían inmóviles viendo como poco a poco, la luz cálida del día se iba transformando en un oscuro manto que daría lugar  a una nueva noche en Tetuán. Un inquietante sonido empieza a recorrar la Medina de lado a lado. Al principio es un rumor lejano que poco a poco se convierte en un canto que se propaga por todos sus rincones. Se trata de Al-dhan, la llamada a la oración.

 La actividad empieza a decaer, y la antes poblada Medina, se va vaciando, los puestos y tiendas se cierran, al ritmo que la voz del almuédano va desapareciendo entre las callejas. 

La tarde se desploma y nos deja, finalmente, un atardecer que nos devuelve en el tiempo hacia atrás, lejos de los ruidosos anocheceres de las grandes ciudades, en los que rara vez somos conscientes de que otro día más ha pasado sin caer en la cuenta de todo lo que hemos dejado de hacer, ver o escuchar. Aunque, tal vez, y pensándolo bien, el mejor atardecer de todos es el que sucede todos los días.

Cámara NIKON D200
Abertura f7.1
Velocidad 1/30sg
Objetivo Nikon 18-200 mm VR f/3.5-5.6
Longitud focal 18mm (27mm en 35mm)
Medición Puntual
Modo: Prioridad a la apertura
ISO 160
Calidad RAW

NADA MÁS POR HOY


(anochecer en la huerta de Valencia)

"La tarde fué triste. Sentada a la puerta de la barraca, creyó sorprenderle varias veces rondando por sendas algo lejanas, o escondiéndose en la cañares para mirarla..."(La Barraca, V. Blasco Ibáñez, 1902).

Llevaba mucho tiempo, años, queriendo volver a la huerta. Allí, cuando era niño, pasaba los veranos. Recorriendo con mi abuelo los naranjales y cogiendo a los despabilados caracoles que, tras una fuerte tormenta de verano en la que parecía caerse el cielo, salían incautos a raer unas hojas de hinojo. Al final acababan siendo arte y parte de alguna paella que mi abuela preparaba en la chimenea con leña de pino y romero. Eso sí que eran unas paellas en condiciones!

Recuerdo los avisos, advertencias y, llegado el caso, amenazas de mi abuelo cuando nos acercábamos más de la cuenta a algunas de las múltiplas acequias y
acequioletas que surcaban las pequeñas huertas familiares y que de forma ordenada regaban los campos de los vecinos. Curioso. Yo mismo me sorprendí diciendo lo mismo a mi hija cuando se acercaba a alguna estos días.

Volví, y volví a estar con mi familia. O al menos lo que va quedando de ella. Y ese anochecer, tras dar un corto paseo por donde antes era todo huerto y ahora, casi ahogado entre grandes muros de edificios y las luces que disfrazan el cielo de Valencia, pensé en lo mucho que me queda por hacer y lo rápido que se escapa el tiempo. Tanto que el día se había ido y nada más podía hacer hoy...


Cámara NIKON D200
Abertura f8
Velocidad 3 sg
Objetivo Sigma 10-20 mm f/4.0-5.6
Longitud focal 20mm (30mm en 35mm)
Medición Puntual
Modo: Manual
ISO 100
Calidad RAW
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